Lepidópteros e invertebrados

inv02El territorio pirenaico nos ofrece una gran variedad de ecosistemas en los que adentrarnos en el fascinante mundo de los invertebrados, muchos de ellos exclusivos de estas montañas. De forma muy resumida y a modo de ejemplo se citan a continuación algunas de estas especies.

 

Los prados floridos en primavera y verano son el lugar favorito de gran número de mariposas, entre las que se destacan las familias de los licénidos, ninfálidos y hespéridos. Con especies como las Agrodiaetus, Celastrina, Glaucopsyche, Hamearis, Inachis, Euphydrias, Erebia, Boloria, Parnassius, Pyrgus, etc. Comparten estos espacios con otras maravillas entomológicas como los libelloides, insectos de grandes y llamativas alas a medio camino entre las mariposas y las libélulas. Desde mediados de verano hasta finales del otoño, estos mismos prados asisten a la eclosión de las impresionantes Argiopes o arañas tigre, junto con otras especies de arácnidos de menor tamaño pero no por ello menos interesantes como las representantes de los géneros Araneus y Aculepeira.

 

inv01Los bosques, tanto de coníferas como de frondosas, son el lugar en los que buscar a los espectaculares coleópteros cerambícidos, conocidos por sus largas antenas. Habitan las zonas boscosas ya que sus larvas se desarrollan en la madera en descomposición. Entre estas especies se puede citar Rosalia alpina, Monochamus galloprovincialis, Agapanthia, Cerambyx, etc. Otras familias de grandes coleópteros también dependen de los bosques y de su madera para su supervivencia. Con un poco de suerte podemos observar al ciervo volante (Lucanus cervus) o al curioso escarabajo rinoceronte (Oryctes nasicornis). También hay un gran número de mariposas, principalmente de la familia de los ninfálidos, que prefieren las zonas frondosas para vivir. Los adultos se alimentan de los jugos vegetales de los frutos de árboles y arbustos, mientras que las larvas se alimentan de las hojas. Entre estos lepidópteros destacan las Apatura (grandes mariposas de colores irisados), Hipparchia, Limenitis, Melanargia, Pyronia, etc.

 

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Por último, no podemos dejar de recordar los ríos, arroyos, ibones, manantiales, embalses y acequias, en las que buscar a las fantásticas libélulas; Anax, Cordulegaster, Aeshna, Boyeria, Sympetrum y Crocothemis entre otras, así como a las pequeñas agujas o caballitos del diablo Lestes, Sympecma, Platycnemis, Coenagrion, Enagallma, Pyrrohosoma e Ischnura. Sin duda, todo un espectacular patrimonio natural por descubrir.